Tinta: historia y evolución de un elemento clave para la humanidad

A lo largo de los siglos, la escritura se ha convertido en una de las principales vías de comunicación para el ser humano y, con el invento de la imprenta por parte de Johannes Gutenberg, también en una manera de transmitir la cultura y la educación a nivel mundial. Un cambio tan potente como el que llegaría en el siglo XX con la invención de los ordenadores, las impresoras y los cartuchos de tinta, dando la posibilidad a cualquier persona de imprimir sus propios documentos y pasando de ser un producto caro e inaccesible para muchos a existir la posibilidad de comprar cartuchos de tinta baratos sin ni siquiera salir de casa.

Sin embargo, todo ello no sería posible sin otro invento que, a menudo, pasa más desapercibido pese a su enorme importancia en la historia de la humanidad: la tinta.  ¿Se ha preguntado alguna vez de dónde proviene y cómo se inventó?

tinta impresoras

Orígenes de la tinta

No se sabe exactamente cuándo se inventó la tinta, pero su origen es antiquísimo, tanto que en el siglo 400 aC ya se usaba en China tinta negra (compuesta por negro de humo y goma) para escribir con plumas o pinceles. Después, en el Imperio Romano los edictos eran firmados con tinta púrpura, conseguida de las glándulas branquiales de un molusco llamado Múrex, lo que la convertía en un producto muy caro. Más tarde, en la Edad Media, se popularizó el uso de hollín (mezclado con tinta de sepia o restos de vino) para conseguir tinta negra y la tierra o arcilla para fabricar tinta roja, usada a menudo para los títulos, las iniciales y todo lo que se quería destacar en los documentos.

Evolución

A lo largo de los siglos, la tinta fue evolucionando, especialmente gracias a los colorantes, que permitieron crear todo tipo de tonalidades e introducir el color en las publicaciones, hasta aquel momento, limitadas al blanco y al negro. Sin embargo, el principal cambio en este producto llegó en el siglo XX de la mano de las impresoras y los cartuchos.

Cartuchos de tinta

En el siglo XX con la invención de los ordenadores y las impresoras, la tinta tomó una nueva dimensión, abandonando las imprentas para instalarse en casa de cualquier persona.  Los cartuchos de tinta que todos tenemos en nuestra casa suelen ser negros y de color (en el que se mezclan el magenta, el cian y el amarillo para obtener todas las tonalidades). En este sector, como pasa con la informática y las nuevas tecnologías, la evolución es constante y la inversión en investigación y desarrollo permite la creación de productos nuevos y tecnológicamente evolucionados cada año.